
“Sentimiento nacional”, “no la juzgue”, “pastelero”, “Cepillao” ¿Quién no ha echado un pie al ritmo de la superbanda de Venezuela? En diciembre nos sentamos a conversar con el amable Gustavo Aguado, responsable del sonido original de Guaco.

Gustavo Aguado comenzó su carrera como interprete de las ya tradicionales gaitas decembrinas que hayan sus raíces por allá en Santa Lucía. “Tolete” –como le dicen sus amigos- es pura simpatía y cordialidad. Humilde y carismático como buen maracucho, posee un tono de voz inconfundible. Genio creador responsable del éxito y el sonido original de la superbanda de Venezuela, Guaco.
Es recordado cariñosamente por todos los venezolanos por ser el interprete de “A comer”, una auténtica alabanza a los gorditos que le llevó a ser imagen de una reconocida marca de digestivos.
Entre concierto y concierto, Gustavo se toma un respiro para hablarnos de sus nuevos hábitos alimenticios, su larga y fructífera trayectoria como músico, su pasión por el hipismo, la pelota y las mujeres, mientras compartimos –aunque no fumo- un cigarrito y un café.
• ¿A qué edad tomó la decisión de dedicarse profesionalmente a la música más allá de un pasatiempo?
De niñio desaté una fobia escolar porque mis compañeros de clase se burlaban de mi apellido. Me tenía que caer a piñas todos los días para hacerme respetar cuando me decían flojito o aguaito. Por eso me mandaron a estudiar el bachillerato en Colombia. Allí me acerqué más a la música, aunque mi familia siempre ha sido muy musical.
Pero fue a los 23 años que comencé a vislumbrar que me podía dedicar a la música profesionalmente desarrollando el proyecto de Guaco.
• ¿Cómo nace Guaco y qué pasó con los Tigres?
Los Tigres se llamaba el primer conjunto con el que toqué gaitas a los 13 años. El conjunto gaitero estudiantil los guacos del Zulia
nace cuando un grupo de amigos de la urbanización Sucre en Maracaibo nos reunimos para tocar gaitas desde octubre y como parte de una estrategia para bailar con las muchachas. Unos años después, la gaita se hace un ritmo comercial en todo el país y nosotros comenzamos a tocar formalmente en ferias y locales.
• ¿En qué momento descubren el sonido “Guaco” y dejan de ser gaiteros?
Nuestro sonido viene de la irreverencia con la que tocamos y de mi inconformidad porque yo detesto la rutina. Para mí la rutina es el flagelo de la humanidad, la rutina es mortal para cualquier cosa. Producto de esa inconformidad conseguimos el Chimbangle (manifestación folklórica del Zulia que se realiza en honor a San Benito). En base a eso, tomamos los tambores, los mezclamos con la charrasca y el furruco junto a los instrumentos de la salsa. Además fusionamos el Funk, el Rock, el Bossa Nova, el Jazz. La música de Guaco no se parece a nada, por sonoridad, por la forma en que cantamos, por arreglos. Tenemos una firma, un sonido original.
• ¿Cuál fue la posición de los puristas de la gaita ante la fusión de ritmos de la superbanda?
Fuimos tratados como traidores a la patria, nos dijeron de todo, hasta que estábamos poseídos por el diablo por la forma como tocábamos la gaita.
• ¿Por qué escoger un tridente como símbolo de la banda?
Fíjate que eso fue algo fortuito. Un amigo de la banda nos propuso hacernos un logo para mercadearnos mejor y el resultado fue un tridente -que ha evolucionado con los años, dejó de ser lineal y ahora es más curvo-. Nuestro amigo desconocía el significado, pero un familiar mío averiguó que el tridente está relacionado con la gente luchadora, de avanzada, tenaz, creativa y da la coincidencia que se parece mucho a los valores de Guaco.
• A lo largo de todos estos años de carrera en qué momento le ha tocado decir “El show debe continuar”.
El punto de quiebre se debió a una decisión personal, tenía el biorritmo muy bajo, estaba gordo, quería descansar, dedicarme a mi familia y producir música. A mi lo que me gusta es producir, a mi no me gusta cantar, pero seguimos adelante.
• Después de 47 años de carrera y a pesar de alternar con jóvenes. ¿Cómo hace para mantenerse vigente? -Ni los Menudos lo han logrado-.
Eso es energía, creatividad, sabiduría y una juventud interior que yo mantengo. Unas ganas de vivir inmensas y de querer hacer cosas inagotable.
• ¿Ha pensado en colgar los guantes?
Hace como nueve años dejé de ir a los toques, intenté delegar, pero las cosas no funcionaron. Lo pensé porque aunque no lo creas el mal que está matando a la humanidad no son las rumbas, ni el cigarro, ni el whisky… es la comida. Viví preso en una cárcel de grasa y la gente pensaba que yo era un gordo feliz. Así que decidí dejar a un lado la arrechera y las frustraciones para perder peso. Me hice un bypass gástrico y ahora como muy poco, antes comía como un animal.
• ¿Cuál considera es el alumno más brillante que ha pasado por Guaco?
Definitivamente Juan Carlos Salas. Actualmente es la mitad de la banda, con él me entiendo muy bien. Juan Carlos asumió el legado y entendió la fórmula Guaco.
• Es bien sabido su fanatismo por el hipismo. Todas sus yeguas se caracterizan por tener la nota musical LA en su nombre ¿Se considera un hombre supersticioso? ¿Cuestión de cábala?
Si, cuestión de cábala. No soy supersticioso más allá de lo normal. La Patrona, La Burusa, La Zulia, a todas le pongo la nota LA. Soy católico y cristiano, de hecho tengo tatuada a La Chinita en la espalda.
• Después de un divorcio y felizmente casado desde hace 10 años ¿Cuál es el secreto para mantener a su esposa feliz?
Bueno, la experiencia del otro matrimonio. Una excelente mujer que no supe mantener. Ahora existe una admiración mutua que hace que la relación se mantenga, hay un equilibrio cronológico, crecimos juntos y ahora ella maneja mi vida.
• Primer disco que compró…
Abraxas (1970) de Santana que incluye Black Magic Woman.
• ¿Cuál fue su primer empleo?
Mi papá era corredor de seguros y yo lo ayudaba a mantener su cartera de clientes, pero yo soy muy mal vendedor, yo soy buen comprador.
• ¿En qué invirtió su primer sueldo?
Compré discos y como todo muchacho en unos guarapazos.
• Primer concierto al que asistió…
La primera vez que vino Santana a Venezuela.
• Último gran logro…
En el plano personal, la familia, tengo una familia espectacular, incluyendo a los Guaco, paso mucho tiempo con ellos, ya le debo a mis hijos como cuatro “feliz año”. En el plano musical, el respeto y el reconocimiento que siente mucha gente en el mundo por nuestra música, que no es mía, es de Venezuela.
• ¿Desde hace cuánto tiempo toca el air bass?
Yo toco el bajo virtual desde los ochentas, ese es el instrumento que más me gusta. Yo nunca aprendí a tocar el bajo, pero me lo imagino.
• ¿Por qué le dicen Tolete?
Ese apodo me lo puso un famoso gaitero llamado Jesús Lozano porque era robusto para la época. No es porque tenga el miembro como un tolete.
• ¿”Adiós a Miami”?
No, Miami es muy bonito, pero no hay donde pararse a tomar una cervecita, prefiero Madrid. Allá se parecen más a nosotros.
• ¿Después de tanto tumba rancho llegó el contrato con Festal?
Después de tanto Tumba Rancho, por “a comer”, por mi glotonería me contactó un publicista llamado Carlos Rojas, hicimos el piloto y el recall fue muy bueno.
• Por último, ya sabemos como caminan las caraqueñas, pero ¿Cómo caminan las maracuchas?
Igual de bien, es que con las venezolanas por donde metas la mano no hay caída.
• ¿Cómo buen inconforme qué prepara Guaco para 2010?
Estoy terminando el disco Guajiro en febrero o marzo, arranco con el proyecto de Gilberto y luego comienza la producción de un nuevo proyecto de Guaco que es más complicado, orientado hacia el World Music.
Por último no se te olvide poner, Francisco, que Guaco fue la primera cooperativa desde los años sesenta –antes que saliera todo-. Aquí todos nos repartimos las ganancias en partes iguales. Yo reparto la torta, no soy secuestrable.